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Cierra tus ojos…imagínate que estás parada frente a varias puertas. Cada una representa una oportunidad o un reto en tu vida. Me veo, me siento…
…cuando abrí la puerta, ví a Dios esperándome con sus brazos abiertos, su hija preciosa que está cansada del abuso en su vida- verbal, físico, financiero. Estoy cansada de que tomen ventaja de mí. Me siento que estoy más positiva y con una buena actitud. Veo amor en mi futuro…felicidad, salud, llena de vida. Buena energía rodeándome. Me veo con éxito profesional, por supuesto, con la ayuda de Dios, guiándome y en contacto con mi ser interior.
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